En el Auditorio Alfredo Kraus, "La consagración de la primavera" sitúa al siglo XX en primer plano a través de tres miradas complementarias: Schubertiade de Slatkin, un tributo orquestal de carácter íntimo al universo de Schubert; la suite de Appalachian Spring de Copland, luminosa y de aliento pastoral; y la monumental "La consagración de la primavera" de Stravinski.