VISITA A LOS POZOS DE LA NIEVE DE TOTANA

Data d'inici:
dissabte, 14 febrer 2026 - 00:00
Data de fi:
dijous, 31 desembre 2026 - 00:00
Lloc: POZOS DE LA NIEVE.
Adreça: Sierra Espuña, LA SIERRA (TOTANA)
Autor : prometeo
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VISITA A LOS POZOS DE LA NIEVE DE TOTANA

Los famosos "POZOS DE LA NIEVE" son construcciones en forma cilíndrica, algunos con cúpula, que fueron utilizados de los siglos XVI a principios del XX para almacenar nieve y producir hielo, posteriormente utilizado en los calurosos meses de verano para conservar alimentos, bebidas y fines terapéuticos y para elaborar las famosas aguas heladas de cebada y limón. Se construían en Sierra Espuña debido a su altitud 1400 metros y las grandes nevadas que había en aquellas épocas, la menor insolación reinante en esta umbría y la pendiente del terreno, necesaria para evacuar de los pozos el agua del deshielo, favorecían que aquí, la nieve tardase más tiempo en derretirse que permitían conservar el hielo durante más tiempo. Fueron una auténtica fábrica de hielo en plena sierra.


Los pozos están distribuidos en dos núcleos que distan
entre sí menos de 1 km. Hasta 1926, momento en el que se inauguró una fábrica
de hielo en Totana, este paraje gozó de casi cuatro siglos de intensa
actividad. Se construían con elementos del entorno: piedras, arena, madera,
yeso, cal, etc. Los operarios introducían la nieve en ellos hasta cubrir los
casi siete metros de profundidad, hasta los portales de entrada. La cúpula del
pozo actuaba a modo de cámara de aire para mantener la temperatura. Los
primeros jornaleros llegaban a la sierra al empezar el otoño para limpiar los
pozos y recoger leña para las cabañas de los alrededores donde se alojaban
durante el invierno. Con las primeras nieves multitud de braceros acudían a la
sierra, procedentes de Alhama, Totana, Aledo, Pliego y Mula. Se organizaban en
cuadrillas para la recogida de nieve, transporte hasta el pozo donde allí se
extendía y compactaba con mazos.  En cada pozo trabajaban hasta nueve personas.



Con la llegada del calor en el
mes de mayo, comenzaba la segunda etapa en la industria de la nieve que
consistía en la extracción del hielo de los pozos y su posterior transporte
hasta los lugares donde se comercializaba. El transporte del hielo a lomos de caballerías
hasta los centros de consumo era una auténtica epopeya nocturna por viejas
sendas arrieras.

Debido al calor diurno el
transporte se realizaba al atardecer y durante la noche, llegando las pérdidas
de hielo hasta el cincuenta por ciento del peso durante el transporte. En
septiembre terminaban las labores de transporte y distribución, quedando en
espera de bien entrado el otoño para comenzar de nuevo el ciclo. Donde más
hielo se consumía era en la ciudad de Murcia. En 1794 se vendieron en ella 450
mil kilos de hielo.

 

En el espacio de unos ciento
veinte años llegaron a construirse casi la totalidad de estas ¿neveras¿ que hoy
conocemos (25, una de las mayores concentraciones en su género del Mediterráneo)  que podían almacenar hasta 25.000 toneladas
de hielo, pero ante la llegada del frío industrial comenzó su declive y
finalmente cesó su actividad.

 

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